Por lo general, cuando empezás con un nuevo proyecto, un nuevo objetivo o actividad, la motivación de la iniciativa de los primeros pasos te da un impulso tremendo, pero a medida que va pasando el tiempo, la adrenalina que tenías al principio se empieza a evaporar. Sobre todo si estás muy cerca del final.

Si te dejás atrapar por la trampa de “falta de ganas, de inercia, de ánimo” que provoca, comienzan a aparecer las dudas, alguna vocecita interna enmascarada que insiste en tirarte para atrás, y la frustración. Podés llegar a estancarte y desafortunadamente tu objetivo, meta o deseo, nunca verá la luz (o tardará más de lo necesario en cumplirse).

La motivación que se genera al principio, NO ES ETERNA… hay que alimentarla y re-alimentarla constantemente. Si está dormida o moribunda hay que desfibrilarla.

Hay múltiples formas de mantenerla o revivirla (repetir afirmaciones, rodearte de gente que te tire para adelante, hacer ejercicios de gratitud, y un largo etcétera) pero… ¿cuál es la más poderosa? La palabra “motivación” en sí misma te lo revela: EL MOTIVO.

La forma más poderosa de mantener o revivir la motivación es recordar el motivo. Y para poder recordarlo, primero hay que CLARIFICARLO. Saber cuál es. Podés establecerlo desde la perspectiva del inicio o desde la perspectiva del fin. O ambas para asegurarte una bomba atómica de entusiasmo y poder.

Perspectiva del Inicio: ¿POR QUÉ? ¿Por qué comenzaste? Es decir, qué es lo que te llevó a desear lo que deseás. Cuáles son las razones que te impulsaron a desear ESO en particular. Por lo general se trata de una cuestión de “querer alejarse de cierto dolor” o de una incomodidad.

Por ejemplo, si lo que querés es “una casa propia”. ¿POR QUÉ comenzaste a quererla? Puede que el motivo del inicio, la razón que te llevó a desearla hubiera sido “djar de pagar alquiler”; alejarte de la molestia de invertir tu dinero en lo ajeno. Si querés una computadora, la razón podría haber sido “dejar de ir al cyber a redactar apuntes”. Si querés $5ooo extra, “para dejar de ajustarte tanto con los gastos a fin de mes”. Alejarte del dolor, de una incomodidad, de una molestia.

Perspectiva del Fin: ¿PARA QUÉ lo querés? Qué es lo que vas a lograr con ese deseo cumplido, cuál es el propósito mayor de que eso se logre. Qué beneficio te trae. Generalmente se trata de *acercarse al placer*.

Tomando los mismos ejemplos, éstas podrían ser algunas razones que justifican ese fin. Querés una casa, para proyectar tu futuro desde la estabilidad… para iniciar un negocio. Querés una computadora, para poder estudiar cómodo en tu casa. Querés $5mil extra, para comprarte un celular nuevo o irte de vacaciones de fin de semana. Acercarte al placer, a un beneficio, al confort.

Entonces, si ya decidiste lo que querías en El Empiezo, especificaste algunos detalles en La Aclaración, definiste la cantidad exacta en El Parámetro y determinaste cuándo querés que llegue en El Tiempo; ahora es momento de inyetarle poder y tener una reserva a la cual recurrir para re-alimentar tu motivación PONIENDO EN CLARO EL MOTIVO.

♥ ¿Cuáles son tus motivos?

♥ ¿Por qué deseás eso?

♥ ¿Para qué lo querés?

Contame en los comentarios y ANOTALO EN TU CUADERNO MÁGICO.

Es la voz de tu mente, de tu corazón y la de tu alma la que te dice:

*Dame un buen Motivo y te juro que me arriesgo contigo*.

Cariños y mucho brillo…

 

Fabiana 🙂

 

Te espero con más energía creativa y mentalidad de abundancia en mi Grupo de Facebook *La Magia de Crear*.

 

 

 

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